En septiembre del año 2012, el gobierno metropolitano de la ciudad de Seúl aprobaba la declaración «Seúl, ciudad para compartir». Esta declaración quería ser el inicio de un ambicioso proyecto para buscar soluciones en los principales problemas de la ciudad mediante la economía colaborativa. Problemas relacionados con la dificultad de acceso a la vivienda, la movilidad y la contaminación ambiental, que amenazaban al hacer colapsar la cuarta región metropolitana del mundo en número de habitantes.