En el "Debat Obert" Canal Terrassa​ de los portavoces del Ayuntamiento de Terrassa​ del mes de mayo hemos debatido sobre el futuro modelo de gestión del agua en Terrassa. Aquí podéis ver el vídeo aquí

A finales de este año se acaba una concesión privada de 75 años de la gestión del servicio de agua en manso de MINA, Aguas de Terrassa. La ciudad de Terrassa tiene, por lo tanto, una oportunidad inmejorable de poder recuperar la gestión pública del agua, es decir su municipalización. Desde Terrassa en Comú  consideramos y defendemos que la necesidad de municipalizar el servicio se fundamenta en tres factores clave:

  1. El agua es un derecho fundamental y, por lo tanto, su servicio no puede estar sometido a las lógicas de mercado y al servicio de los beneficios de una empresa privada. El agua no tiene que ser un negocio.
  2. El servicio del agua ha de ser transparente.
  3. El modelo de gestión ha de garantizar un control público del servicio.

Durante estos 75 años ha quedado patente que la gestión privada del agua en Terrassa no ha sido transparente. De hecho, la empresa concesionaria actual MINA Aguas de Terrassa​ (dentro de la cual está la empresa Agbar) a estas alturas todavía pone dificultades para facilitar al Ayuntamiento de Terrassa toda la documentación que se le ha requerido y que es necesaria para finalizar la concesión. Con una gestión privada, el recibo que pagamos todos los ciudadanos tiene que soportar los beneficios de la empresa y también otras conceptos como son altos sueldos de cargos directivos o la publicidad de la empresa. Gastos muy importantes que con una gestión pública no serían necesarios.

Y también ha quedado demostrado que con una gestión privada la administración no ejerce el control público deseado. Y en este sentido también tenemos que explicar que la pérdida de control público del servicio en el caso de Terrassa, ha sido responsabilidad de los sucesivos gobiernos del PSC durante los últimos 36 años. Un partido que ha mantenido una actitud despreocupada por el control público y complaciendo con que la empresa concesionaria haya gestionado el servicio sin ningún tipo de transparencia.

Es por esta actitud permisiva y cómplice del PSC, que en estos momentos la actual empresa concesionaria, a pesar de que no exista ningún escenario que permita su continuidad automática, se atreve a condicionar el proceso de elección e implantación del futuro modelo de gestión. Sería recomendable, respetuoso y elegante que el último servicio que haga en la ciudad la empresa MINA sea cerrar la concesión sin generar conflicto. Tenemos que entender que cualquier enfrentamiento jurídico o comunicativo que la empresa realiza verso el Ayuntamiento, en realidad, está en contra de toda la ciudadanía de Terrassa y en favor única y exclusivamente de sus intereses económicos. Todavía está para demostrar que el PSC Terrassa​ tenga la libertad, la capacidad y las ganas de cambiar su actitud permisiva y cómplice verso la empresa concesionaria actual.

Desde TeC continuaremos defendiendo que el agua es un derecho fundamental y que no tiene que ser un negocio. Continuaremos defendiendo la municipalización del servicio del agua en Terrassa y que el interés común de los tarrasenses  tiene que estar siempre por encima de los beneficios de una empresa privada.