El 16 de enero, hace apenas un mes y pico, el alcalde de Terrassa se reunía en Barcelona con el consejero de Educación Josep Bargalló junto con la regidora Teresa Ciurana, con la voluntad de hacer patentiza "la corresponsabilidad entre el Departamento y el Ayuntamiento" en el ámbito educativo y "de remar en la misma dirección." Tres semanas más tarde, Bargalló volvía la visita en Terrassa y se anunciaba la dotación de 300 mil euros de las arcas municipales para la construcción de un nuevo instituto-escuela, el Sala i Badrinas. Cuando parecía que todo iba sobre ruedas entre ambas administraciones, y en un giro inesperado de los acontecimientos, el departamento anunciaba la eliminación de dos líneas de P3, en las escuelas Abad Marcet y Francia.

El Ayuntamiento de Terrassa tardó dos días a hacer pública su postura oponiéndose a su eliminación por medio de una declaración institucional que quería que firmaran el resto de fuerzas políticas. Finalmente, martes 18 Servicios Territoriales anunciaba que en Terrassa la preinscripción se abrirá el próximo curso con el mismo número de grupos de P3. Una comunicación que celebramos desde Terrassa en Comú. Dicho esto resulta difícil de creer que, si es cierta esta relación fluida, el Ayuntamiento no conociera las intenciones del departamento previamente ni posteriormente.

Tanto en las declaraciones institucionales como las manifestaciones del equipo de gobierno en las redes sociales todavía faltan muchas respuestas. ¿Cómo absorberá la ciudad la cada vez más creciente matrícula viva si la apuesta por la red pública es tan voluble como estamos viendo? ¿Dónde están las acciones para impulsar la bajada de ratios, o se quedan en simple promesa electoral? ¿Cómo está luchando Terrassa contra la segregación escolar? De momento solo hemos sentido que con la creación de institutos-escuela, una apuesta del departamento impulsada sin ninguna base empírica y que no llega acompañada otras medidas, muy urgentes, para incentivar la mixtura social en estos centros. Y la gran pregunta final, ¿cuándo lleguen los recortes (que tarde o temprano llegarán), no sería lógico dejar de concertar una línea de la escuela privada? No ha habido ningún pronunciamiento por parte del gobierno municipal respecto al Nuevo Decreto de Admisiones, una de las actuaciones contempladas en el Pacto Contra la Segregación Escolar firmado por el Ayuntamiento de Terrassa que incluye la posibilidad, ahora inexistente dentro del ordenamiento jurídico, de eliminar líneas de la concertada desde antes la preinscripción. No tiene ningún sentido perder un recurso público y seguir concertando. La concertada no es un derecho, sino una solución al déficit de escuelas públicas que se ha cronificado y ha acabado pervirtiendo el sistema. A estas alturas, Terrassa sufre una verdadera emergencia social, con una segregación escolar que la sitúa al primer lugar del ranking de ciudades con mayores desequilibrios, y después de años de inmovilismo, nada parece avanzar.

En este contexto, la indefinición en la planificación y la falta absoluta de una apuesta clara por la escuela pública más allá de declaraciones fútiles y vacías de contenido, no hace pensar que esta situación se pueda empezar a revertir. Nos preocupa e inquieta esta política a golpe de tuit y de acción-reacción. ¿Qué hubiera pasado si las escuelas afectadas no hubieran levantado la voz? ¿No hubiera pasado nada?