El viernes 26 el Pleno Municipal aprobó provisionalmente el proyecto de la Anilla Verde de Terrassa. Este es uno de aquellos documentos urbanísticos que van más allá de su propio contenido y que tienen la capacidad y la potencia de definir modelo de ciudad.

La primera cuestión que querría destacar es que el origen de la idea lo encontramos en la ciudadanía. El mes de mayo de 2011 el Grupo por la Protección de los Espacios Naturales de Terrassa (GPENAT) presentó un primer documento con las bases del proyecto titulado: «Una anilla verde para Terrassa. Propuesta para la calidad del entorno natural y agrícola próximo». Era una propuesta para enderezar la degradación del entorno natural y agrícola que rodea la ciudad, para minimizar los impactos ambientales que soporta y, sobre todo, para plantear un nuevo modelo de gestión concertada e integral que permitiera actuar de forma eficiente en la protección de sus valores naturales, económicos y sociales. Posteriormente, el 20 de octubre de 2012 se firmó «La Declaración de la Anilla Verde de Terrassa».

La Anilla Verde es sobre todo una idea, una idea que nos indica cómo entender la relación de la ciudad con el territorio, con una dimensión y profundidad política muy importante.

La idea de la Anilla Verde aporta una nueva visión de lo que puede ser el desarrollo territorial de una ciudad como Terrassa. Desgraciadamente, el desarrollo de las ciudades ha sido enfocado durante las últimas décadas exclusivamente desde el crecimiento por extensión de suelo urbanizado, despreciando en muchos casos todo aquello que no se pudiera urbanizar o edificar. De forma que aquello no urbanizado era considerado espacio rural exterior, separado y totalmente desvinculado de las dinámicas urbanas. En el peor de los casos un espacio residual esperando una posible recalificación urbanística que lo permitiera pasar a ser urbano y edificable.

La idea de la Anilla Verde pretende acabar con la cultura política que piensa que las ciudades solo pueden mejorar creciente en extensión y depredando territorio natural. El documento aprobado ayer supone que todo el suelo rural y forestal del municipio de Terrassa pase a estar en situación de «protección especial» el máximo rango de protección urbanística que existe y que por lo tanto, deje de ser suelo susceptible de ser recalificado como suelo urbanizable. Esto significa de facto definir que los límites del crecimiento urbano de Terrassa son los que existen actualmente y apostar porqué la ciudad no crezca más de aquello que ya está previsto en la actualidad.

De lo contrario ofrece un nuevo paradigma alternativo a la visión dual y fronterizada entre ciudad y campo. Un nuevo paradigma que se fundamenta en la idea que es posible hacer «más campo» es decir, trabajar el desarrollo de los potenciales intrínsecos a su condición rural o forestal y que este desarrollo puede contribuir también a hacer «más ciudad» recuperando las relaciones de intercambio social, económico y ambiental entre campo y ciudad. Por lo tanto, la Anilla Verde no es solo el proyecto de un parque para uso público o turístico, o de una red de caminos, o la recuperación de los valores naturales de los torrentes. La Anilla Verde es un proyecto de desarrollo social, económico, ambiental y territorial, mediante una nueva lógica de relacionar la ciudad con su territorio, de manera equilibrada y respetuosa con los valores ambientales y naturales existentes.

Lo que apenas se acaba de aprobar provisionalmente es el documento normativo urbanístico, necesario, pero insuficiente. Para hacer realidad el desarrollo que propone la Anilla Verde habrá que elaborar y aprobar un Plan de Gestión, un programa de inversiones y constituir una oficina de gestión propia. Durante este mandato hemos comprobado como el gobierno del PSC no se ha acabado de creer la propuesta de la Anilla Verde. Han transcurrido casi 5 años desde su aprobación inicial por culpa de no haber destinado los recursos técnicos y económicos necesarios, todavía no tenemos Pla de Gestión y las pocas inversiones hechas se han realizado gracias la presión que hemos hecho desde Terrassa en Comú. Celebramos la aprobación provisional del proyecto de la Anilla Verde, agradecemos a todas las personas que lo han hecho posible desde su origen, a los servicios técnicos y jurídicos municipales que han trabajado y en todas las entidades integrantes de la Tabla de la Anilla Verde. Y nos comprometemos a impulsar su desarrollo futuro. Para hacer «más Terrassa».


Xavier Matilla
Arquitecto-Urbanista y portavoz del Grup Municipal de Terrassa en Comú