Terrassa ha crecido en más de 46.000 personas desde el año 2000. Este brutal crecimiento ha situado la ciudad con 216.500 habitantes como tercera ciudad más poblada de Catalunya. Asímismo, durante este periodo de tiempo se han producido importantes cambios sociales y económicos que han configurado un nuevo contexto, con nuevas problemáticas y nuevos retos.

Sin duda Terrassa ha acontecido una «ciudad grande», pero es pertinente preguntarnos si el logro de este tamaño ha ido acompañado también de un proceso que haya adecuado su funcionamiento interno de manera coherente, equilibrada y proporcionada a su nueva dimensión física, y sobre todo, si ha conseguido adaptarse al nuevo contexto general existente.

Creo que no. Terrassa ha crecido, y mucho, pero todavía no ha conseguido tomar conciencia del lo que esto significa y por eso todavía mantiene dinámicas internas de la ciudad que era hace 20 años. Para explicarme, alguna vez he puesto el ejemplo de la persona adolescente que de repente se ha convertido físicamente en adulta, pero que todavía no ha asumido su nueve estado y mantiene una mentalidad infantil y manifiesta dificultades para controlar adecuadamente su cuerpo.

Ya hace demasiado tiempo que los gobernantes de esta ciudad dedican la mayor parte de su tiempo a la gestión ordinaria de la ciudad y en cambio muy poco tiempo a reflexionar qué cambios y qué nuevos requerimientos ha significado este crecimiento y cuál tendría que ser el papel y el potencial real de una ciudad de esta dimensión. De este modo la ciudad todavía es tratada hoy en día como si fuera la misma de hace 20 años, con mentalidad pequeña, como si todavía fuera un niño. Un error, puesto que en el nuevo contexto en el que estamos situados ya no sirven viejos modelos ni viejas recetas. Del mismo modo, en la conciencia col lectiva de la ciudad existen percepciones o creencias que responden más bien al que era la ciudad y no al que es actualmente.

Si queremos abordar adecuadamente las problemáticas y los retos contemporáneos, necesitamos aplicar una mirada renovada sobre la ciudad que permita hacer nuevas preguntas para entender cuáles son los nuevos mecanismos de su funcionamiento. Necesitamos pasar de las viejas percepciones al conocimiento. Precisamente, este era el objetivo de Terrassa en común cuando hace un año propusimos crear la «Comisión de Estrategia de ciudad» del Ayuntamiento de Terrassa y que el pasado jueves presentó sus resultados finales. La Comisión de Estrategia de ciudad ha sido un espacio innovador, de trabajo y diálogo entre dos grupos municipales que ha situado en el centro la presa de conciencia y conocimiento del estado actual de la ciudad de Terrassa, y que ha desvelado reflexiones como la que plantea el título de este artículo.

El documento «Terrassa Hechos y Retos» sintetiza los trabajos elaborados en el marco de la Comisión. Es un documento que, modestamente, sin ninguna voluntad de ser exhaustivo y determinista, pretende desafiar al lector, ofreciendo nuevos datos y aproximaciones en la ciudad, invitándolo a reflexionar sobre Terrassa. Ha sido un buen punto de partida para impulsar y favorecer la reflexión estratégica colectiva en la ciudad y sobretodo para avanzar hacia un diagnóstico consensuado que pueda definir proyectos y alinear esfuerzos. Si queremos que la ciudad avance habrá que construir consensos, los más amplios posibles, dentro y fuera de las instituciones. 

Si Terrassa quiere ser una «gran ciudad» necesita realizar un proceso de redescubrimiento de lo que realmente es. Tomar conciencia de lo que ha sido. De manera honesta y transparente. Sin triunfalismos y sin derrotismos. Asumiendo defectos, pero también reconociendo nuestros potenciales. Es imprescindible y urgente que acometamos el reto de forma seria.

 

Xavier Matilla
Portaveu del GM de Terrassa en Comú