Terrassa En Comú ha presentado acuerdo de Junta de Portavoces para expresar la condena más firme a las masacres cometidas por las fuerzas israelíes contra la población desarmada que se manifiesta en Gaza. Una violencia que el lunes 14 de mayo dejó 58 muertos, siete de ellos menores (según algunas fuentes) y 2400 heridos.

A lo largo de los últimos 11 años, la población civil de la Franja de Gaza ha sufrido las graves consecuencias del bloqueo ilegal de Israel, además de tres guerras. La economía de Gaza se ha reducido extremadamente, y en estos momentos la población depende casi totalmente de la ayuda internacional a través de la UNRWA. Gaza tiene uno de los índices de paro más altos del mundo, más del 44%. Cuatro años después de la agresión de 2014 todavía hay más de 22.000 personas sin hogar. El 2018, cumplen 70 años de injusticia, expulsión y desposesión hacia el pueblo de Palestina. En la frontera de Gaza los militares israelíes han reprimido con fuego real la Marcha del Regreso que empezó el 30 de marzo con la conmemoración del "Día de la tierra". Unas movilizaciones para reclamar el derecho del regreso de los cinco millones de refugiados, para volver a poner la olvidada cuestión palestina a la agenda internacional y denunciar la grave crisis humanitaria que atraviesa Gaza debido al bloqueo a que se ha visto sometida desde 2007. Unas movilizaciones concebidas como resistencia no violenta y dónde desde el 30 de marzo ya se habían asesinado a 45 a palestinos. Unos ataques que ya condenamos  por medio de un acuerdo de Junta de Portavoces el pasado Pleno Municipal del mes de abril.

Entre los acuerdos, además de la condena a las masacres cometidas, apoyamos a la demanda de Amnistía Internacional ninguno en los estados porque estos impongan un embargo integral a la venta de armamento en Israel, con el fin de impedir violaciones del derecho internacional humanitario y de los Derechos Humanos. Aun así pedimos condenar el bloqueo ilegal de la Franja de Gaza y exigimos Israel y Egipto que permitan y regulen la entrada y salida de bienes y suministros necesarios para garantizar los servicios básicos así como de personas. 

La ocupación de Palestina es una de las violencias más enquistadas y antiguas que vive la Mediterránea, y que tiene repercusiones globales.

 

Foto: Adel Photo

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