Este 8M yo hago huelga. Pararé mi consumo, dejaré de producir, dejaré de tener cuidado de mis allegados y saldré a la calle con las compañeras. Y es que ya no quiero, ni puedo, hablar mucho más tiempo de igualdad de oportunidades; el cuerpo ya no me da. Ni puedo seguir hablando mucho más tiempo de medidas, comisiones, planes ni normativas. Y creo que no hablo sólo por mí, sino de la comunidad de Terrassa en Comú, cuando digo que nos sentimos cansadas de pedir, proponer, solicitar y necesitamos señales de que nos escucháis, estáis dispuestos a hacer y de hecho, nos demostráis que ya lo estáis haciendo. A los que nos quieren a todas las mujeres iguales, como por ejemplo PP y Ciutadans pedían en el Pleno, os queremos decir que no somos iguales. Somos diversas y nos gustamos así. Tampoco pedimos la igualdad de oportunidades, puesto que ni partimos de un mismo lugar, ni queremos llegar.

Necesitamos un cambio, tanto individual como colectivo. Necesitamos que dejáis de reproducir esta sociedad que nos
invisibiliza y nos discrimina, nos remunera menos, considera inferiores, nos atribuye el rol de cuidadoras únicas y nos exige estar siempre alegres, guapas y dispuestas. Ya no soportamos más el patriarcado; ni podemos poner más medidas, comisiones, planes ni normativas. Se nos ha agotado el tiempo y la paciencia. A partir de hoy, lo advierto(imos), ya no nos valdrá más lo que decís, sino lo que hacéis. No nos creeremos ni una sola palabra más que no vaya acompañada de hechos. Ni subscribiremos una sola declaración, propuesta, norma, campaña o comisión más que no pida medidas concretas y que especifique quién, como y cuándo.

Esta huelga representa una
bocanada de aire fresco para las reivindicaciones feministas y a la vez un reconocimiento a las miles de mujeres luchadoras y resistentes que han conseguido los derechos conquistados. Por eso, hemos presentado varias propuestas que han sido aprobadas tanto al Pleno Municipal como en el Comarcal y que declaran la adhesión a la huelga feminista. Algunas como Terrassa en Comú y otras apoyando a las mociones presentadas por la Guerrilla dels Cossos, Quart Creixent y Rudes Rebels. Pero esta adhesión, NO queremos que se quede en palabras (cómo ha pasado con todas declaraciones que se presentan el 25N y 8M de cada año). Por eso, hemos añadido un acuerdo por el cual se creará un espacio entre los movimientos feministas, los partidos políticos y las administraciones sobre que hay que hacer para aplicar las reivindicaciones de la huelga (el que, quién y cómo del que hablaba antes). Queremos por ejemplo, que cuando los trabajos domésticos y de cura salgan al mercado se garantizan los derechos de quienes los realizamos. Y por eso el Ayuntamiento tiene instrumentos como por ejemplo aplicar el salario mínimo Comarcal de como mínimo 15.000€ sucios al año (1.072€ mensuales en 14 pagas) en las subcontrataciones que hace y que afectan básicamente a las mujeres (limpieza de edificios, servicio de atención domiciliaria, comedores escolares, etc). O bien poner los servicios de promoción económica del Ayuntamiento a trabajar para conseguir un modelo económico nuevo que no se base en la división sexual del trabajo, que sea social y ambientalmente sostenible y que defienda a las personas ante la acumulación de capital y los beneficios del mercado. Poner en práctica esto quiere decir apoyar a la huelga feminista. Nos hace falta que nos digáis que lo haréis. De hecho, necesitáis que nos digáis cómo y cuando lo haréis.

Aún así, aprobar las propuestas de apoyo institucional a la huelga feminista tampoco ha sido fácil.
En la Junta de Portavoces del Consejo Comarcal del Vallès Occidental nos han dicho que esta huelga "no existía"; nos han pedido informes sobre quienes las convocaba, cuántas asociaciones estaban adheridas y hemos tenido que luchar durante dos reuniones de junta de portavoces porque apoyaran institucional. También en el Ayuntamiento de Terrassa el año pasado no conseguimos el apoyo institucional a la huelga a pesar de que lo pedimos desde la comisión 8 de marzo. Se nos dijo que "no había tiempos", "era complicado" o que "¿quién eran las que convocaban?". Pero todo esto no saldrá en ninguna parte, ni nadie reconocerá el camino que hemos hecho hasta llegar aquí. Y de todas maneras, no importa. Hoy lo que hace falta es sumar a todo el mundo. Desde la máxima diversidad. Y demostrar que si nosotros paramos, el mundo se para.

Este 8M yo hago huelga. Y el 9 me lo estoy
pensando.

 

Anna Rius
Regidora Terrassa En Comú