La participación ciudadana ha hecho una escalada de posiciones dentro de las prioridades de los gobiernos municipales desde mayo de 2015. No es casualidad esta tendencia después de 7 años de fuertes movilizaciones y profundas demandas sociales de democracia real a todos los niveles. La oleada de los ayuntamientos del cambio ha abierto y marcado la agenda de la mayor parte de la política municipal y el caso de Terrassa es un claro ejemplo. Desde Terrassa en Comú hemos sido parte activa y motora de este cambio y lo hemos demostrado marcando prioridades, poniendo temas sobre la mesa, impulsando mejoras para el conjunto de la ciudad en materia de transparencia, participación ciudadana y en definitiva de democracia municipal, en la cual, hemos trabajado desde el primer día para aportar propuestas y soluciones concretas.

Hay que recordar que fue propuesta de TeC que las Comisiones Informativas fueran abiertas a toda la ciudadanía. Lo mismo pasó con la creación de la Comisión de Transparencia presidida desde la oposición que ya ha impulsado una ordenanza de transparencia y que está elaborando un código de conducta por los cargos electos y los altos cargos del Ayuntamiento. Desde TeC contribuimos con numerosas enmiendas al reglamento de participación ciudadana, aportando mejoras cualitativas importantes. También son destacables la propuesta de iniciar un proceso de participación para la elaboración del Plan de Acción Municipal (PAM) o la de abrir a la ciudadanía la elección de la Sindicatura de Terrassa.

Estas son sólo algunas iniciativas surgidas desde TeC, pero la participación ciudadana, también y por suerte, se produce a menudo en espacios que están fuera de la institución, que se organizan de manera autónoma y obligan al Ayuntamiento a tomar parte del conflicto, posicionarse y tomar soluciones a demandas reales de la ciudad. La Taula de l’aigua y la lucha por la municipalización del agua o la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y la lucha por la vivienda digna son dos ejemplos claros de conflicto por los derechos de la ciudadanía y la construcción de democracia de abajo a arriba, de aquellos que dignifican ciudades como la nuestra.

El despliegue y la ejecución por parte del gobierno de nuestras propuestas ha sido siempre limitada, con poco convencimiento, pocos recursos, sin rumbo político y carencia de visión de ciudad. Sólo hay que ver los resultados del proceso participativo del PAM del año pasado, donde sólo se aprobaron un 1,4% de las propuestas presentadas, o la incapacidad de gestionar el despliegue del proceso de la elección de la figura de Sindicatura de Terrassa, siendo señalado por mala praxis por el Síndic de Greuges de Catalunya.

La última iniciativa llega con la implantación del nuevo portal de participación que ha presentado el Ayuntamiento de Terrassa, participa.terrassa.cat. Una vez más y a petición de TeC, se abre una plataforma digital de participación basada en software libre (que implica que cualquier persona puede ver, copiar, modificar y distribuir el software), con el objetivo de reeditar el proceso anual de participación del PAM. Celebramos esta iniciativa y esperamos que sea tan solo un primer paso para la apertura de nuevos procesos y espacios que den voz (y voto) a la gente. Esta plataforma ha sido desarrollada e impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona y el gobierno del Ada Colau y varios municipios del área Metropolitana ya lo están adoptando como solución tecnológica para articular la participación municipal, con una apuesta que fomenta la soberanía local en materia digital.

En definitiva, las políticas de participación ciudadana en Terrassa, son un ejemplo más de las debilidades del actual gobierno de la ciudad. Por suerte hemos podido ver como la ciudadanía, asociaciones, organizaciones, una parte de la oposición, y en concreto TeC, han aportado propuestas innovadoras en materia de participación para la ciudad. No podemos decir que hayamos tenido tanta suerte en su despliegue. Se constata la carencia de visión y de modelo. El gobierno no tiene una propuesta para una transformación democrática de la ciudad, ni un modelo de políticas concretas para profundizar en la participación ciudadana por los principales temas de ciudad, y apenas puede imaginarse una ciudad donde la ciudadanía sea la protagonista de su propio auto gobierno ni a medio ni a largo plazo. El gobierno del PSC- PdCAT (CiU), hábilmente aprovecha las propuestas que llenan este vacío y no perderá oportunidades para seguirlo haciendo, ahora bien, no esperamos ni grandes ideas ni grandes despliegues en este terreno (y tampoco en ningún otro), puesto que la imaginación política después de 40 años de gobierno ha quedado completamente agotada. Por suerte todavía tenemos mucha imaginación (y acción) política para seguir construyendo una ciudad más democrática y al servicio de su gente.

Òscar Monterde Mateo
Regidor
Terrassa en Comú