El pasado jueves día 22 el Pleno Municipal de Terrassa aprobó definitivamente un nuevo modelo de gestión pública del agua en Terrassa. De este modo Terrassa se convierte en la primera gran ciudad en Catalunya y en España, después de Valladolid, que recupera la gestión pública del agua, después de 75 años de gestión privada.

Casualidades, coincidió con el Día Mundial del Agua, hecho que nos ayuda a tomar conciencia de la importancia del agua y la urgente necesidad de que no sea un bien humano con el cual se haga negocio.

Desde Terrassa En Comú celebramos que hayamos aprobado definitivamente un nuevo modelo de gestión directa que incorpora en su reglamento nuevas maneras de entender la gestión pública que la hacen más transparente y más justa. La decisión del jueves demuestra que en Terrassa desde mayo de 2015 hay una nueva correlación de fuerzas, ciudadanas e institucionales, que están haciendo posible cambiar las maneras de gobernar esta ciudad. Terrassa En Comú nació y se presentó a las elecciones municipales de 2015 con el compromiso de cambiar las maneras de hacer política en la ciudad y con la recuperación de la gestión pública del agua lo estamos haciendo. Y estamos demostrando que se puede hacer de manera rigurosa y tranquila.

Somos conscientes que no es el último paso, pero sí que es un paso firme y definitivo. Éste es un paso que con la actual mayoría que existe en el Pleno no tiene marcha atrás.

Éste es un paso que se está haciendo con un rigor técnico y jurídico extraordinario. Una vez más nuestro reconocimiento y agradecimiento a los técnicos municipales que están haciendo posible la municipalización del agua en Terrassa. Además tenemos que reconocer que este proceso ha puesto de manifiesto la capacidad y potencial de trabajo y coordinación transversal entre áreas y servicios del Ayuntamiento de Terrassa.

La municipalización del agua es una decisión que ha tomado el Ayuntamiento en ejercicio de sus competencias y por lo tanto con absoluta legitimidad democrática. Por lo tanto, a todos aquellos agentes de la ciudad que continúan reclamando insistentemente que haya negociación entre Ayuntamiento, titular del servicio, y Mina, empresa privada saliente de una concesión finalizada, les recordamos que la soberanía del Ayuntamiento de Terrassa no se puede negociar y que hacer un trato de favor a una empresa privada podría ser un hecho muy grave.

De hecho, no nos engañemos, Mina no está pidiendo diálogo, pacto o negociación, lo que está pidiendo es trato de favor. Su objetivo es, y así lo propuso explícitamente, que el Ayuntamiento llegue a un acuerdo para crear una empresa mixta con ella, evitar hacer concurso público y así poder continuar haciendo negocio con un bien común como el agua. Y para conseguirlo, no lo hace sólo dialogante. Lo hace presionando con posibles cifras de indemnización que todos sabemos, responden a una estrategia de judicialización para presionar a este Ayuntamiento y para generar un estado de opinión pública de inseguridad y negándose a entregar toda la información requerida por el Ayuntamiento como titular del servicio, un golpe a finalizado la concesión.

Por cierto, una estrategia que los grupos municipales de Ciutadans, Partit Popular y Partit Demòcrata han incorporado en su discurso. Tres grupos municipales que prefiern defender los intereses de una empresa privada por delante de los intereses colectivos de la ciudad, aunque signifique poner en duda la soberanía del Ajuntament que representan. 

Lo más ético y más elegante sería que una empresa que ha estado explotando y extrayendo beneficios de un servicio durante 75 años, una vez finalizada su concesión, facilitara el traspaso hacia el modelo de gestión que el titular del servicio decidiera. En cambio Mina ni está teniendo un comportamiento ético ni elegante. Haciendo esto, por mucha publicidad que se haga, por cierto, a expensas del que pagamos entre todas con la factura del agua, Mina no está actuando a favor de la ciudad, más bien al contrario. Mina está actuando única y exclusivamente en su favor y en contra de los intereses colectivos de la ciudad de Terrassa.

Actuando de manera reaccionaria, ocultando información e intentando condicionar la opinión pública en su favor mediante campañas publicitarias Mina ha demostrado que la normalidad y bondad de su gestión era únicamente aparente y ha justificado lo que muchos hemos defendido desde el principio: el único modelo de gestión que puede garantizar la total transparencia del servicio y su control público es la gestión pública.

En este contexto, la única mediación que tiene sentido es aquella que puede ayudar a hacer que Mina cumpla con sus obligaciones, deje de poner dificultades en el Ayuntamiento y facilite el traspaso de un modelo de gestión a otro de manera tranquila.

 

Xavi Matilla
Portaveu del Grup Municipal Terrassa En Comú